La Mirada de Jesús
En el Evangelio de Lucas leemos lo siguiente:
Le dijo Pedro: "Hombre, no sé de que hablas!". Y en aquel momento, estando
aún hablando, cantó un gallo, y el Señor se volvió y miró a Pedro...Y Pedro,
saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.
Yo he tenido un relación bastante buena con el Señor. Le pedía cosas,
conversaba con Él, cantaba sus alabanzas, le daba gracias, pero siempre tuve
la incómoda sensación de que Él deseaba que le mirara a los ojos, cosa que
yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me
estaba mirando. Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía porqué: tenía miedo.
Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún
pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a
descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí.
Al fin, un día, reuní el suficiente valor y miré. No había en sus ojos
reproche ni exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: "Te quiero". Me quedé
mirando fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje:"Te
quiero".
Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.¾
— Mención: Jesús Amaya Salas,
jesus_ama@hotmail.com [AEC] |